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Incentiva el valor de la obediencia

Escuchar la palabra obediencia, nos remite a pensar de forma inmediata, un acto en donde se necesita acatar reglas y normas establecidas, las cuales, en su mayoría, son impuestas por un tercero. La obediencia no tiene ninguna relación con hechos de sumisión como muchos lo creen, de ese modo, no frena la libertad y la autonomía que posee cada individuo.


Por el contario, el acto debe emplearse en la vida de cada persona, porque ayudará a la formación integral, haciéndonos conscientes de la importancia que tiene el guiarnos con rectitud.


Emplear la obediencia en nuestra conducta, necesita ser por convicción, comprendiendo que es una virtud esencial del ser humano, con la cual podemos alcanzar la plenitud de nuestra existencia, afrontando que sin ella, estaríamos destinados al fracaso.


Con esto, debemos comprender que cuando obedecemos a diferentes acontecimientos de nuestra vida, estamos seguros de que iremos por buen camino.


En primer lugar, aunque no tengamos a quién obedecer, si uno mismo, no se plantea acatar reglas o normas, estará perdido, porque no conseguirá cumplir con metas establecidas que permitan creer en la capacidad que tiene cada individuo para su desarrollo. Se sabe que aquellas personas que cumplen con sus tareas tienden a sentirse más felices y más optimistas en su día a día, lo cual favorece afrontar mejor las adversidades durante estos tiempos difíciles.


La virtud de la que hemos hablamos hasta aquí, en primer lugar necesita irse transformando desde nuestra persona, para poder replicarse en los demás; en segundo lugar, quienes la emplean, son los padres hacia los hijos y la razón es tan simple, comprendiendo que se trata de un requerimiento particular de la ley de Dios escrita dentro de los diez mandamientos.


En el momento en que los hijos obedecen a los padres atienden una prioridad de su vida comprendiendo que esa autoridad se ejerce bajo el amor, no bajo la represión como todo hijo lo cree. Eso favorece la acción de poner en práctica la obediencia señalando que el buen comportamiento es lo más sensato al actuar.


Para conseguir un camino basado en virtudes se requiere trabajar los valores diariamente como hábito, los cuales forjarán el carácter de cada ser. No abandones el trabajo individual, recuerda que toda persona que se esfuerza por ser mejor cada día obtendrá la recompensa que siempre había buscado.

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