Transmitir vida es un don invaluable gracias al cual un hombre y una mujer participan en la procreación de un nuevo ser humano, quien tiene como destino existir, desarrollarse en plenitud y ser feliz.

La familia es el lugar idóneo para dar cumplimiento a esta obra singular en la que destaca la acción de las mamás, quienes por naturaleza están más cerca de sus hijos desde el momento mismo de la concepción.

Madres, artesanas de la sociedad

A lo largo de la historia de la humanidad, las mamás han ocupado un papel preponderante en la conformación del mundo. Ellas son el eje sobre el que gravita toda la estructura de la sociedad que tiene como base la familia.

Las mamás son quienes, por las características inherentes a su feminidad, son las primeras y principales encargadas de la formación y educación de los hijos, por lo que ellas son quienes moldean de manera artesanal a la sociedad.

Durante nueve meses la mujer no se separa ni un segundo de su hijo. En ese tiempo se va conformando un lazo muy singular entre ambos que hace su relación más íntima, física, sentimental y afectiva, lo que es básico en la conformación de la seguridad y carácter de los pequeños.

Es por ello que la ausencia o presencia de la mamá en la familia marca una gran diferencia en la vida de cada uno de los integrantes de la misma, en especial la de los pequeños.

Eje de las familias

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México habitan 48.7 millones de mujeres de 12 y más años, de las cuales 67.3% es mamá.

De acuerdo con la edad de la mujer, sobresale que 7.8% de las adolescentes de 12 a 19 años ya han procreado y este porcentaje aumenta naturalmente con la edad: 56.2% de las mujeres jóvenes de 20 a 29 años tiene al menos un hijo nacido vivo y 88.7% de las mujeres de 30 y más años ya han sido madres.

En la actualidad, muchas mujeres han asumido varios roles dentro de la sociedad además del de la maternidad, por lo que muchas ocasiones han dejado en segundo plano su hogar para atender de manera primordial la cuestión laboral, ya sea por necesidad o por satisfacción personal, lo que repercute en la vida de sus familias.

Cuando esto sucede es como cuando un automóvil mal balanceado es forzado a andar, el giro centrífugo de la rueda produce una vibración que genera un desgaste irregular en la banda de rodamiento, lo que va provocando su autodestrucción. Al sacar de su hogar a las mamás que son el eje y centro de las familias se produce un gran desbalance en toda la sociedad, lo que trae severas consecuencias de convivencia y conformación de esta, lo cual trasciende en el tiempo y el espacio.

Por esto es importante no perder de vista que las mamás son el pilar insustituible en las familias porque son precisamente quienes se encargan de fomentar en sus hijos valores, fortalecen su autoestima, guían sus pasos y los confortan e impulsan en los momentos difíciles.

Solas o con pareja son insustituibles

Si bien es cierto que las mujeres al igual que los hombres poseen talentos que en los planos profesionales las hacen ser muy competitivas y creativas, cuando son madres nada puede sustituir su protagonismo dentro de la familia la cual sin ellas estarían incompletas, cojas y débiles.

Es por ello que es indispensable que se generen condiciones laborales para que las mujeres cuenten con trabajos flexibles que les permitan no ausentarse de su hogar y de esta manera se les facilite estar cerca de sus hijos con lo que pueden estar al tanto de situaciones importantes como sus tareas escolares y del hogar, de conocer sus amistades y los lugares que frecuentan, de cuidar lo que comen y ven por la televisión, así como de lo que necesitan en el día a día.

La presencia, amor, cuidados y comprensión de mamá no se sustituye ni con dinero ni con regalos.

La Encuesta Intercensal del Inegi 2015 muestra las diversas situaciones en que las mujeres en nuestro país ejercen su maternidad. El 27.8% de las mujeres de 12 y más años con al menos un hijo nacido vivo ejercen su maternidad sin pareja; 21.3% están separadas, divorciadas o son viudas, mientras que 6.5% son madres solteras. Del total de madres unidas, 19.5% lo está en unión libre y 52.7% casada. Entre estas últimas destaca que en 3.5% y 4.9% respectivamente, su cónyuge o pareja reside en otra vivienda.

Independientemente de su situación todas y cada una de ellas tienen la misma misión: formar a su familia desde el corazón. Hoy más que nunca es necesario revalorar su papel como uno de los pilares de la familia y animar a volver la mirada a su esencia de transmisora natural de vida y valores en los hijos, así como la impulsora en el ánimo y proyectos de su esposo, solo ella es capaz de cohesionar y equilibrar el hogar, lo que redunda en la conformación de la sociedad y el mundo en general.

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